El pasado de Neil

Neil Davidson fue un militante socialista y un historiador y sociólogo marxista extremadamente innovador. Cuando falleció el pasado domingo 3 de mayo de 2020 estaba en la cúspide de su capacidad intelectual y era el principal intelectual escocés de su generación. Su muerte prematura, a la edad de 62 años, ha sido un duro golpe para su familia, amigos y camaradas. Este obituario abordará los aspectos más importantes de su labor si bien no puede cubrir todos sus logros. De hecho, se escribirá mucho más sobre la vasta e importante contribución de Neil a la tradición revolucionaria.

Neil nació en Aberdeen el 9 de octubre de 1957, hijo de Margaret y Dougie. Sus abuelos pertenecían a una generación que quizás fuera el último vínculo directo con una Escocia rural, asentada en las comunidades agrarias de Aberdeenshire. Esta forma de vida tocó a su fin en la época de la Primera Guerra mundial en un proceso descrito en la trilogía A Scots Quair de Lewis Grassic Gibbon (1932-4). Aunque sus abuelos se mudaron a Aberdeen, nunca perdieron su identidad cultural con el campo. Neil, sus padres y su hermana Shona provenían de un entorno modesto de la clase trabajadora y compartían un pequeño apartamento sin baño interior. Neil recordaría con cariño cómo en 1967 su familia se mudó a una casa de protección oficial con baño interior, habitación propia y jardín. Comenzó a trabajar como empleado en la Junta de Salud de Grampian, antes de desempeñar un puesto como funcionario. Tras una corta estancia en Londres, comenzó a trabajar para la Secretaría de Escocia, llegando a convertirse en asesor político de Alex Salmond, el Primer Ministro del Gobierno de Escocia.

Activista político y sindical

Neil descubrió la política radical a través del trotskismo de la tradición socialista internacional, con la que tropezó por primera vez en 1976 como punk en los festivales de Rock Contra el Racismo y la Liga Anti-Nazi. En 1978 se afilió al Partido Socialista de los Trabajadores (SWP).

Neil es más conocido por su formidable trayectoria intelectual. Sin embargo, no era simplemente un académico; entendió la relación que guardaba la teoría con la práctica. Neil ayudó a organizar muchos eventos políticos importantes. Por ejemplo, en abril de 1999 organizó una reunión contra la guerra [de los Balcanes] en Edimburgo con unos 100 asistentes para escuchar a oradores del SWP, del Partido Socialista Escocés, del Partido Laborista y del Partido de los Trabajadores Kurdos, junto a un opositor serbio a Milosevic. Este éxito convenció a Neil y a otros para lanzar la Campaña de Edimburgo contra la Guerra en Europa (ECAWE). El grupo se reunía semanalmente lanzando panfletos, buzoneando propaganda, formando piquetes contra los políticos favorables a la guerra, reclutando afiliados de diversos sectores sindicales y movilizando para las manifestaciones, una de las cuales tuvo como interviniente a Nicola Sturgeon, por entonces una diputada recién elegida al parlamento escocés.

El ECAWE se organizó durante una campaña de seis semanas contra los bombardeos y convocó una conferencia contra la guerra de la OTAN en los Balcanes a la que acudieron 170 personas. Esta modesta campaña tuvo éxito por sí misma, aunque también sentó las bases para construir el gran movimiento contra la guerra, en Edimburgo y mucho más allá, tres años más tarde con la muy exitosa Coalición de Paremos la Guerra (Stop theWar). Mientras Neil estaba ayudando a organizar las movilizaciones de ECAWE, también negoció con la editorial Pluto la publicación de su primer libro Los orígenes de la nacionalidad escocesa (The Origins of the Scottish Nationhood, 2000).

Neil estudió varios cursos en la Open University (OU) en los años 80, incluyendo entre otros cursos el de Cultura Popular y Estados y Sociedades. Se graduó en la OU en 1992, pero se negó a usar la toga en el acto de graduación porque consideraba todo eso como un artilugio medieval. Dejó la función pública en 2006 para ocupar su primer puesto académico en la Universidad de Strathclyde, habiendo trabajado anteriormente como profesor asociado en la OU durante más de una década, y en la Asociación Educativa de los Trabajadores, donde diseñó y dio un curso titulado “El movimiento obrero británico, 1789-1979”.

Neil fue un representante sindical apasionado y comprometido a lo largo de su carrera, primero en NALGO (Sindicato de Funcionarios Estatales y Locales), luego en el Sindicato de Servicios Públicos y Comerciales (PCS) y finalmente en el Sindicato Universitario y de Colegios Mayores (UCU). Neil participó llevando casos de asistencia social personalizada y a menudo se deleitaba defendiendo a los afiliados; los encargados de planta lo temían. La carrera universitaria se vio perturbada por la evidente antipatía que Neil sentía hacia las prácticas neoliberales. Un profesor comentó sobre Neil tras una entrevista de trabajo que «claramente es el candidato con mayor peso intelectual, pero de ninguna manera iba a aceptar pasar por el aro». Lo que estaba en juego no era el marxismo de Neil sino el hecho de que vivió y personificó su política unida a su dedicación por la erudición seria y la comprensión crítica relevante. A Neil le impulsaba su política revolucionaria y un compromiso genuino con la justicia social que para él significaba mucho más que cualquier tipo de promoción personal.

El marxismo de Neil

De joven, Neil se levantaba cada mañana antes del amanecer para estudiar a los clásicos del marxismo. Escribió prolíficamente a lo largo de su vida política. Insistió en que el marxismo no debía ser dogmático pero sí tener principios y que debía mirar a la realidad de frente. Leyó incansablemente y se basó en una amplia documentación a medida que desarrollaba su labor intelectual.

Neil Davidson hablando en el evento rs21 “La idea de la revolución” ‘The Idea of ​​Revolution’] 17 de junio de 2015. Foto: Steve Eason

La revolución escocesa y el desarrollo desigual y combinado

Neil se había dedicado al estudio de cómo el marxismo debía teorizar el nacionalismo y la historia escocesa en un momento en que ninguno de los dos temas era tratado seriamente en los círculos marxistas. Neil, mientras trabajaba tanto como funcionario público a tiempo completo -para lo que ahora es el Gobierno escocés en Edimburgo-, como tutor a tiempo parcial para la Universidad Abierta, como activista del PCS y como militante del SWP, escribió y publicó Los orígenes de la nacionalidad escocesa (2000) [TheOrigins of the Scottish Nationhood] y Descubriendo la revolución escocesa (2003) [Discoveringthe Scottish Revolution]. En Los orígenes de la nacionalidad escocesa deshizo varios mitos nacionalistas sobre Escocia y presentó el argumento de que la conciencia nacional fue el resultado de la revolución y no una noción que se remonta a William Wallace. En los Origenes despejó el terreno para un estudio aún más ambicioso sobre la revolución burguesa en Escocia, Discovering the Scottish Revolution 1692-1746, que merecidamente recibió el prestigioso Premio Deutscher Memorial y el Premio Andrew Fletcher de Saltoun de la Sociedad Saltire. La sabiduría revisionista de las últimas décadas del siglo XX era que las revoluciones no eran puntos de inflexión históricos, sino irrupciones de la violencia popular por parte de turbas irracionales o luchas entre élites rivales por la supremacía. En su obra Descubrir la Revolución Escocesa Neil pudo demostrar que el efecto acumulativo de los acontecimientos en Escocia entre 1692 y 1746 no solo supuso transferir el poder social y económico de una clase a otra, sino también transformar una economía feudal relativamente atrasada en uno de los centros del capitalismo emergente. Escocia fue una de las primeras naciones en experimentar esta transformación. Estableció que, contrariamente a las afirmaciones hechas por muchos nacionalistas, Escocia no era en ningún sentido una dependencia imperial inglesa. De hecho, algunos escoceses estuvieron en la vanguardia para la implantación del imperialismo británico en todo el mundo, especialmente en Irlanda. Georg Lukács escribió en una ocasión que los hechos en cualquier proceso histórico solo eran comprensibles a través de su integración en la totalidad. El trabajo de Neil no fue ni una historia desde arriba, ni una historia desde abajo, sino una historia que aspiraba a representar la totalidad de la época revolucionaria en la historia escocesa.

Neil identificó los procesos que habían ocurrido en Escocia como un temprano ejemplo de lo que Gramsci llamó revolución pasiva. Este concepto se utilizó para contrastar la forma adoptada por el Risorgimento italiano y las revoluciones desde arriba con lo que encarnó la Revolución Francesa, donde la dinámica principal había provenido desde abajo. La era clave para la revolución pasiva, según el esquema de Gramsci, se sitúa entre 1859 y 1871. Sin embargo, desde las últimas décadas del siglo XVII Neil ya identificó un conjunto diferente de circunstancias que habrían desembocado en una revolución comparable en Escocia. El prolongado interés de Neil por la revolución burguesa, entendida como un proceso histórico mundial, culminó en su magistral estudio en torno a How Revolutionary Were the Bourgeois Revolutions (2012) [Transformar el mundo: revoluciones burguesas y revolución social, Pasado y Presente, 2013, con prólogo de Josep Fontana], que contribuyó a cambiar nuestra percepción del proceso revolucionario. Pudo demostrar cómo se estableció el sistema capitalista a través de una serie de revoluciones sociales y políticas y no como el resultado automático de la expansión del intercambio y el comercio. Argumentó que, dado que el sistema capitalista era el resultado de tales revoluciones en lugar de una consecuencia de la naturaleza humana, eso significaba que podía ser combatido y derrotado.

Más tarde, Neil contribuyó decisivamente a la restauración del concepto de desarrollo desigual y combinado (DDC) como un concepto operativo en el núcleo de la teoría marxista. El nexo entre la transición al capitalismo y su análisis de la revolución escocesa fue proporcionado por el DDC. No fue una coincidencia que la última salida de Neil al escenario intelectual fuera una importante conferencia internacional en torno al Desarrollo desigual y combinado que él mismo organizó en Glasgow en septiembre de 2019.

El enfoque que Neil dio al marxismo fue creativo. Rechazaba las ortodoxias asfixiantes. Además de Lenin y Trotsky, también fue influido por algunos de los marxistas más creativos: Benjamin, Gramsci, Lukács y Luxemburg. Para Neil, la interacción entre los elementos subjetivos y objetivos de la lucha era una cuestión compleja. No hubo un solo curso de desarrollo, sino varios, que dieron lugar a una multiplicidad de posibles resultados para cada situación. El concepto dialéctico de la posibilidad objetiva, cuyo desenlace dependía tanto de innumerables factores subjetivos como de circunstancias imprevisibles, significaba que no existía inevitabilidad y que el triunfo o la derrota no estaban predeterminados en ninguna situación concreta. Neil entendió que este reconocimiento de la naturaleza abierta de la historia social era lo que confería a la praxis revolucionaria un lugar decisivo.

Escocia y el Estado británico

Neil se basaba en lo local y lo específico para comprender lo global y lo general. Intentó entender las características generales del sistema global y la forma en que éstas afectaron a Escocia. Por ejemplo, la experiencia escocesa orientó su enfoque sobre la cuestión nacional. Una fuente de crisis para el Estado británico era por supuesto la independencia escocesa. Mientras que los movimientos contra la guerra unieron a todos los sectores serios de la izquierda, el referéndum de independencia de Escocia los dividió. La mayoría de los miembros del Partido Laborista y los grupos estalinistas fragmentados se opusieron a la independencia, mientras que muchos de la izquierda amplia y radical se opusieron a la disolución del Estado británico argumentando que ello destruiría la unidad de la clase trabajadora y que los trabajadores escoceses de otro modo se verían atrapados por la ideología nacionalista. La participación en la campaña de independencia no permitía hacer concesiones al nacionalismo. El trabajo de Neil sobre el racismo y el neoliberalismo en la Escocia moderna reventó ideas complacientes sobre un nacionalismo escocés cívico progresista y aparentemente no racista.

La participación de Neil en el referéndum fue para él uno de sus periodos de mayor compromiso político y uno de los momentos más emocionantes y transformadores de su vida como activista político.Fue miembro fundador de la Campaña por la Independencia Radical en 2012, que desencadenó la resistencia a la austeridad con consignas a favor de la autodeterminación y ayudando a que la campaña llegara a las áreas de voto laborista de la clase trabajadora. El referéndum escocés tuvo como resultado el surgimiento de un poderoso movimiento social por la independencia que fue tan inesperado que provocó el pánico en el seno de la clase dominante británica. Desde entonces, el panorama político se ha transformado en Escocia, lo que significa que es probable que la unión sea desafiada nuevamente. No resulta exagerado afirmar que sin la influencia de Neil, el referéndum de 2014 podría haber sido un tipo de campaña muy diferente. Neil proporcionó a New Left Review su propio análisis de la campaña poco después de conocerse el resultado.

Neil comprendió que los objetivos de los movimientos sociales de derecha no siempre son del interés del capital o de la clase dominante. Si bien son movimientos típicamente nacionalistas que tienen como objetivo dividir a la gente de la clase trabajadora utilizando ideas y argumentos racistas, no es un motivo para que la izquierda deba tomar automáticamente posiciones opuestas a las sustentadas por la derecha. El ejemplo polémico más reciente fue la propuesta de la salida británica de la Unión Europea (UE). Mientras la izquierda estaba dividida, Neil tomó una posición internacionalista independiente y consistente, ya que se negó a pedir disculpas tanto a la UE como al nacionalismo británico. Él entendió que la retirada de la UE provocaría una crisis en el seno del Estado-nación británico a una escala relativamente rara en su historia, razón por la que argumentó que la izquierda debía apoyar la retirada.

No hay lecciones fijas

Los cuatro volúmenes de las obras completas de Neil ilustran su conocimiento enciclopédico de temas aparentemente dispares. El título del primer volumen es Apegado a una imagen del pasado [Holding Fast to an Image of the Past] (2014), que toma prestado de la obra de Walter Benjamin [Conceptos de la filosofía de la historia] (1940). No utiliza el término como lo hiciera Benjamin para describir cómo los revolucionarios pueden convertirse involuntariamente en “herramientas de la clase dominante”. Neil, en cambio, estaba poniendo el énfasis en un problema que ha limitado a gran parte de la izquierda revolucionaria. En los momentos en que el panorama político cambia de manera significativa, a menudo se produce una negativa a reconocer los nuevos desarrollos dado que los colectivos tienden a aferrarse a formas desfasadas de pensar y trabajar. Aquí se centra en que en gran medida la izquierda radical asume que la tradición es fija, deduciendo por ello un conjunto de lecciones aplicables a cualquier situación, sin importar cuán inapropiadas puedan ser. Al hacerlo, decía, conferían oportunidades a nuestros adversarios y el triunfo a nuestros enemigos pues confundían “lo que debe hacerse” con “lo que se hizo”. Su planteamiento era que necesitamos nuevas formas de pensar para desarrollar las soluciones apropiadas que nos ayuden hoy a afrontar los nuevos problemas.

Aferrándose a una imagen del pasado: ensayos sobre marxismo e historia

(Chicago, Illinois: Haymarket, 2014)

Organización política

Neil dejó claro por algún tiempo que no podía haber un modelo único de organización revolucionaria, con una forma y liderazgo eternamente válidos. Neil y sus aliados creían que las estructuras del SWP eran arcaicas e inapropiadas para ayudarnos a lidiar con los problemas políticos a los que nos enfrentamos. Cuando el SWP experimentó su primera crisis en 2008-09 por la aplicación incorrecta de la táctica del frente único, Neil trató de presentar estos desacuerdos y los dirigentes crearon una comisión para revisar las estructuras democráticas del partido. Desafortunadamente, poco había cambiado cuando estalló la segunda crisis en 2012-13. Una gran minoría abandonó el SWP tras una investigación mal llevada sobre las denuncias de violación y acoso sexual por parte de un miembro destacado del partido que había reavivado los problemas no resueltos de la crisis anterior. Neil y muchos camaradas que dejaron el partido se reagruparon en el Socialismo Revolucionario del Siglo XXI (rs21) y en Socialistas Internacionales de Escocia.

Promoviendo intelectuales de la clase trabajadora

Las obras de Neil han sido traducidas al español, portugués y chino. Ha publicado en una amplia gama de publicaciones académicas y políticas, incluido este sitio web, Red Wedge, y Historical Materialism. Aunque trabajó en muchos proyectos simultáneamente, dedicó su tiempo a inspirar a los jóvenes activistas de la clase trabajadora para que emprendieran el trabajo intelectual, convirtiéndose en un mentor para muchos y desplegando una generosidad espiritual que hoy en día resulta desgraciadamente demasiado poco frecuente en la izquierda. Neil participó más tarde con algunos de estos camaradas en la creación del grupo CONTER de la izquierda radical escocesa.

Neil creía que el trabajo político debía ser tan riguroso como el mejor trabajo académico y que el trabajo académico debería ser tan accesible como el mejor escrito político. Tenía una capacidad incomparable para transmitir planteamientos complejos de manera que ayudara a las personas a dar un sentido al mundo. Sería fácil dejarse intimidar por alguien con su capacidad intelectual, pero Neil siempre hacía que sus compañeros se sintieran cómodos. Neil no tenía pretensiones, ni rastro de arrogancia. Fue un mentor maravilloso, amable y solidario. Era generoso con los camaradas y los estudiantes, tratándolos como iguales, y siempre estaba del lado de los vulnerados por el sistema y sus estructuras de desigualdad.

Recordando a Neil

Aunque Neil era un animal político, también era una persona muy sociable y llena de vida. Destaca dentro de una larga tradición de intelectuales trotskistas que estaban profundamente interesados tanto en la cultura de élite como en la cultura popular. Le apasionaba la música, el teatro, el cine, la literatura y las artes. Cada año se reservaba una semana libre para visitar el Festival Fringe de Edimburgo con su compañera Cathy. Estaba obsesionado con la música popular. Aunque mordaz respecto a ciertos géneros, le encantaba bailar música disco de los años setenta. Neil aceptó solo los primeros dos álbumes de RoxyMusic de acuerdo con su canon personal y rechazó categóricamente aceptar que el tercer álbum fuera bueno. Podía defenderse en cualquier conversación sobre David Bowie, Bob Dylan, Debbie Harry o el hip hop de los años 80. Amaba la novela negra y las novelas de detectives. Su amplitud cultural era inmensa. Neil disfrutaba con la buena comida, el vino y la conversación. Se lo tomaba muy en serio y con frecuencia insistía en que te unieras a él para saborear los tres platos completos y las habituales dos botellas de vino tinto. Tomar un aperitivo no era negociable.

Neil y Cathy eran unos anfitriones generosos, a menudo invitando a los huéspedes a una cena con un desayuno posterior, todo lo cual podía ser seguido por una visita a la inmensa biblioteca de Neil y un paseo por su maravilloso jardín donde Cathy cultivaba muchas de sus propias verduras. En Año Nuevo, a menudo celebraban una fiesta improvisada con un plato de stovies, bebidas alcohólicas y música.

Neil fue un autodidacta y uno de los intelectuales escoceses más destacados y conocidos de su generación. Si no hubiera sido por su compromiso inquebrantable con el socialismo revolucionario seguramente habría recibido mucho antes un mayor reconocimiento. Su contribución lo coloca junto a grandes historiadores como E.P. Thompson, Christopher Hill y Eric Hobsbawm. Parte de su trabajo se puede encontrar en el sitio web Marxists.org y en su página en la Universidad de Glasgow. Su pérdida para la izquierda británica e internacional es inconmensurable.

Le sobreviven su compañera Cathy Watkins, su madre Margaret y su hermana Shona.

Los artículos escritos por Neil y publicados en este sitio se pueden encontrar aquí.

Neil hablando en una conferencia sobre ‘La idea de la revolución en el siglo XXI’ organizado por rs21 en 2015:https://youtu.be/bONpqjgBcYo

Raymond Morell es un representante de Unite en el sector aeroespacial y en la construcción

https://www.rs21.org.uk/2020/05/07/obituary-neil-davidson-1957-2020/

Traducción: Javier Maestro para viento sur

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